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Etica

HECHOS NATURALES Y ACTOS MORALES.
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¿Quien es Mario Villegas?

Mario Villegas González,

26/10/2005

 

1.

 

Gracias al periódico: La Jornada, podemos enterarnos diario de a) hechos naturales y de b) actos morales. En estas páginas presento reflexiones nacidas de los huracanes Stan y Wilma, que azotaron Chiapas y Quintana Roo, en particular Tapachula y Cancún, y las zonas cercanas a esos sitios. Nos hablan  de hecho morales: el juicio que hace el pueblo acerca de la inmoralidad de los políticos.

 

            Quiero destacar una característica clara de ambos asuntos: los hechos naturales y los actos morales:

1.- Hechos Naturales:

a)  son inevitables, por ejemplo los huracanes, la muerte, etc.;

2.- Actos morales:

a) son deseables, por ejemplo la crítica del robo en el que incurren algunos políticos. Otros ejemplos: hacer el bien y decir la verdad, etc.

 

2.

De los actos morales se ocupa, por ejemplo, la deontología. Este concepto fue acuñado por Jeremías Bentham en su obra Deontología o ciencia de la moral, en donde ofrece una visión de esa disciplina que no ha sido, sin embargo, compartida por todos los estudiosos del tema. Para Bentham, la deontología se aplica fundamentalmente al ámbito de la moral, es decir, a aquellas conductas del hombre que no forman parte de las hipótesis normativas del Derecho vigente. Trata, pues, del espacio de la libertad del hombre sólo sujeto a la responsabilidad que le impone su conciencia moral. Asimismo, Bentham considera que la base de la deontología se debe sustentar en el principio de la utilidad, lo cual significa que los actos morales –actos buenos- de los hombres sólo se explican en función de la felicidad o bienestar que puedan proporcionar al mayor número de seres humanos. 

            Bien, del anterior párrafo se pueden sacar muchas conclusiones, he aquí algunas a las que yo arribo:

1.- se puede estar de acuerdo con el autor o no estarlo

2.- los actos morales no forman parte de las hipótesis normativas del Derecho vigente, aluden entonces a la libertad del ser humano

3.- la cual no obstante está sujeta a la responsabilidad que impone la conciencia moral.

3.

Por su parte, dice la Dra. en filosofía, especializada en la ética, profesora de la FFL/UNAM, Juliana González: “Lo moral no es natural.” (Ponencia presentada en el III Coloquio Nacional de Filosofía, AFM, 1979.) ¿Qué quiere decir eso? Que lo moral es lo deseable pero que no ocurre inevitablemente como sí pasa con los hechos naturales (estas respuestas son unas de tantas que podemos dar a la pregunta, sólo que éstas responden a lo dicho en la página uno de este trabajo. Queda como ejercicio que el grupo, en la clase, dé sus respuestas); la moral  no se da naturalmente en nosotros los seres humanos, es resultado de la educación, de los valores morales que logran inculcar en nosotros, que se logra que respetemos, gracias a la conciencia moral que sí poseemos todos. O sea, creo que sí es natural la conciencia moral pero hay que llenarla de valores morales, principalmente por medio de la Educación y del ejemplo. Además, con la crítica. Y claro, hay otros elementos: la política moral, la familia unida, la escuela con justicia, los buenos amigos, el amor, el bienestar económico, los proyectos posibles y por lo tanto positivos, etc. 

 

4.

Sostengo que los políticos deben actuar moralmente, sino entonces son inmorales; es lógico: es inmoral el que roba, el que miente, el que mata, etc. Y lamentablemente ese ejemplo nos dan muchos políticos, por eso existimos personas que dudamos de ellos. En fin, creo que estas palabras de Sartre resumen el efecto dañino que generan en los jóvenes los políticos inmorales:

 

“Sea cual sea el régimen, a los estudiantes que son jóvenes, que

sienten que todavía no han entrado en el sistema económico y político que les han preparado sus padres y en el que no quieren entrar, por ahora lo que les queda es la critica. Dicho de otro modo, no quieren concesiones, no quieren que les arreglen las cosas, que se les satisfagan pequeñas reivindicaciones para, de hecho, acorralarles y hacerles seguir las reglas y hacerles ser, dentro de 30 años, un viejecito de 50 años que fue utilizado como sus padres.” Cfr. Jean-Paul Sartre, “El espíritu del 68.” (Cfr. Alrededor del 68,  “La juventud en la trampa”, Argentina, Losada, 1973, p. 182.)

 

A mí me da tristeza lo ocurrido en Chipas, en Quintana Roo, en Pakistan, en Nuevo Orleáns, y en otras partes en el mundo –hechos naturales-; pero me da más tristeza que muchos políticos sean inmorales, y creo que debemos criticar esa inmoralidad y ayudar en lo que podamos a nuestros hermanos, los humanos buenos…